lunes, 14 de enero de 2013

Dama en coma

No puede hablar ¿y para que si no tiene labios?
Ya no siente, su piel se secó de alegrías y tempestades, ahora es alabastro puro
Ya no observa, mira pero no observa, su pupila se fija a un punto sin textura ni color
Tampoco escucha, pareciera que reacciona a la música pero no logra escucharla, sus oídos de atascaron por tantas promesas y dejaron de ser funcionales

Ella ya no ama, su sistema quiere querer pero desaprendió el verbo en que se define el amar.
Ingrata e insípida ya no toca, no se mueve ¡he ahí el punto! no se mueve a nuestro ojos.
¿pero si se moviese ante los suyos?

¿como saber? ¿tu sabes si es tempestiva y libre su libertad?
La libertad, por lo menos esa libre libertad de la que nadie nos habla.
Esa libertad en estado de virgen pureza es efímera, es ambigua
¿como saber si en sus adentros no es mas libre que nosotros en nuestras afueras?
¿como saber si soltó amarras? las mismas que un cuerpo de piel y calcio le atornillaron al suelo.

Después de todo señor, la coma es un signo que da oportunidad a algo distinto, no es el fin del cuento.

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