martes, 16 de noviembre de 2010

Manzana


Dale una mordida a la manzana
estamos solo frente a ella, tán roja, tan brillante.
Dale un mordisco y calla su escandalosa luz escarlata
Te acosa, nos acosa así y el nuestro deber es comerla

No es causal que se presente así con voces rojas como la sangre
el mundo acaba donde inicia, un pasito atrás o dos, y acaba rojo.
No es pretencioso morderle si lo que queremos es dulce sabor
cuando el rojo ya nos duele, rojo violento, rojo que debajo tiene miel.

Dale una mordida y cambia por sonrisas el temor
que cada pdazo que se arranque siembre en él algo mejor
Muerde, devora el rojo, llega al corazón.
que sienta una mordida y luego compasion.

jueves, 2 de septiembre de 2010

De que color te extraño (retrato de una foto tuya)

De que color esperas que te extrañe
Si te vas revisando tras tus pasos carmín el dolor que ah quedado
De que aroma si el que quedo aquí es un aroma frio
Un aroma que entra fuerte y lastima hasta el sentimiento mas noble
De que caricia esperas que me cobije si cuando nos fuimos, por que nos fuimos tu y yo, las encerramos en el cofre debajo del diván.
Con que sonrisa podría volver a verte, la nerviosa o la enamorada, de cuando me veías a los ojos y decías, estas aquí.

De que sabor puede intervenir aquel beso si no es tuyo, uno tuyo nuevamente.
A que suenas cuando vienes, que tormenta silenciosa irrumpes con tus pasos carmín.
De que color extraño tus piernas, si de rojo también están tus caderas y tu espalda, de que color si tus muñecas se funden en rosa y verde, de que color te extraño si queda prohibido el paso a aspirar a un algo que nunca tuvo sentidos mas que el dolor que esto nos dejo sin

miércoles, 26 de mayo de 2010

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.

Francisco Luis Bernádez