
Dale una mordida a la manzana
estamos solo frente a ella, tán roja, tan brillante.
Dale un mordisco y calla su escandalosa luz escarlata
Te acosa, nos acosa así y el nuestro deber es comerla
No es causal que se presente así con voces rojas como la sangre
el mundo acaba donde inicia, un pasito atrás o dos, y acaba rojo.
No es pretencioso morderle si lo que queremos es dulce sabor
cuando el rojo ya nos duele, rojo violento, rojo que debajo tiene miel.
Dale una mordida y cambia por sonrisas el temor
que cada pdazo que se arranque siembre en él algo mejor
Muerde, devora el rojo, llega al corazón.
que sienta una mordida y luego compasion.