viernes, 13 de noviembre de 2009

Carta a la niña de los ojos tristes




Quien hubiera sido para ti esa luz que buscabas
La verdad de amor que tus labios esperaron por tanto
Despejando tantas dudas que hubo y habrá en ti, y yo aquí
Desde aquella vez que te amé, hasta ahora que sigues sin saber por que

A veces pienso en cruzar el universo en un viaje astral para tener un segundo
Con un solo segundo de verte dormir tranquila sabría que estas mejor
Solo con saber que sigues siendo quien eras, que sigues siendo tu, con tus tonos y colores
Que sigues abrazando lobos azules y conejos rosas, y tu tan melancólica como eres

Otras veces trato de descifrar que fue el delirio del deseo y solo consigo verte aquí
Trato de encontrarle un sentido a tus escritos, a tus dibujos y a tu ausencia, y no existe
Solo consigo retratarte en recuerdos que a veces son apócrifos y otros no
Y otras veces en el triste presente de no saber de ti: la niña de los ojos tristes.

martes, 10 de noviembre de 2009

Eres ...

El pretexto estaba en tus labios
De ser incoherente cada noche que te veo
Eres la explicacion inperfecta para fugarme
Eres en sueños lo que de juegos me da razón

Eres sinceramente la mujer mas inconsistente
La dama que lanza besos y recibe armas de acedio
Eres quien no espera, quien solo regala su instante
Eres el juego que los enamorados juegan con las manos frias

Eres el perfecto momento para hacer una cancion
La musa que desconcentra la poesía e hila con sus letras una nueva estrofa
Eres un vicio en el discurso o silogismo que redunda en un acabado lógico residual
La incoherencia en cantos y vibraciones de cuerda

Eres mi perfecta cancion.
Eres sueño y nada más
Eres intocable, ciertamente prohibida
Ciertamente adictiva.

viernes, 6 de noviembre de 2009

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres…
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
“¡María Luisa! ¡María Luisa!”… y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera…,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes…
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.
Poema de Oliverio Girondo

vuelve a regresar

Vuelve a regresar que tu ausencia me hace mal
Tu regreso renovo esperanzas, vete sin irte y vuelve a regresar
La falta de ti no encuentra reconciliacion, no te vallas solo regresa
El verte regresar a mi es lo que regala paz y felicidad a mi vida

Vuelve a regresar por favor, sin irte, solo regresa
Encuentra te lo ruego la manera de regresar a mi sin irte de aqui
Por que el verte caminar hacia mi me emociona, me estremese
Pero el sentirte lejos me tumba en grices y se nubla mi vision

Vuelve a regresar a mi, no te vallas, no te vallas solo regresa

lunes, 2 de noviembre de 2009

Como me haces falta

Hay, hoy como me haces falta
A mi andar pues mis pies de ti se apoyan en este largo camino
A mi cansada vista, mis ojos renutren y refrescan la pupila con los tuyos
A mi canción, mi garganta es la portavoz de lo que te canto, de lo que te escribo

Ayer como me hiciste falta
A mis ganas, que sin ti las devora la rutina desde tempranito
A mi sueño, desprotegido sin quien me vele ni quien ahuyente los malos sueños
también me hiciste falta en tu sueño, sin ti no hubo a quien velar, a quien abrazar.

Como me faltaras mañana
A mi mañana que el día se nubla desde que no estas
A mi tarde, la comida no sabe igual sin tu compañía, sin a quien servirle un te amo
A mi noche, perturbadora y llena de tu ausencia, de tu respirar en mi oído, llena de la falta de ti

Hay, hoy como me haces falta
A mi andar pues mis pies de ti se apoyan en este largo camino
A mi cansada vista, mis ojos renutren y refrescan la pupila con los tuyos
A mi canción, mi garganta es la portavoz de lo que te canto, de lo que te escribo

Mi mujer guitarra


Mi mujer guitarra me lleva, me trae
Mi mujer guitarra suena con cada vibración de mi canto
Sabe jugar con acordes, sabe jugar con mi voz
Mi mujer guitarra nace de la canción que de ella se vierte

Mi mujer guitarra sabe quien quiere amar
Mi mujer guitarra destella de un trino para la nota que le falta
Crece, nace, implosiona y vuelve a crecer de conformidad con cada acorde
Mi mujer guitarra ejecuta su canción, la hace suya, la regala y hace otra.

Mi mujer guitarra se empolva si me de casa lejos estoy
Llora y cruje su madera, desafina sus largos cabellos a la espera de mi abrazo
Espera sentada en un rincón.
Me busca a mi llegada y retoma su canción

Mi mujer guitarra es la que se enamora de mi canto
La que me pide otra canción al vibrar de la ultima cuerda, del ultimo acorde
Mi mujer guitarra sabe reír cantando y llorar vibrando
Mi mujer guitarra cómplice de su propio amor compartido

Se desata, se crece, se vierte en mil notas
Mi mujer guitarra sabe callar a tiempo
Mi mujer guitarra anhela la canción nuevamente
Mi mujer guitarra me toca el alma y rasguea con mis dedos su canción.